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Arboles muertos y mucha tinta

Literatura basura, comics extraños, fotonovelas deformes... La cultura popular que pocos miran, regurgitada aquí

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2014.

Un trago para el camino (One for the road, 1958)

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Autor: Fredric Brown

Colección: Caballo Negro Crimen

Edita: Bruguera, Barcelona, 1966

 

Mayville es un pueblito pequeñísimo en el medio de Arizona donde raramente pasa algo. Y mucho menos un asesinato… hasta que encontraron a Amy Waggoner desnuda en su cama, con una puntada a la altura de su corazón. Amy llevaba solo un mes en Mayville pero se había ganado una sólida reputación como alcohólica, emborrachándose cada noche en los bares del pueblo.

Bob Spitzer era el único redactor del periódico del pueblo, varado allí por un contrato leonino en un trabajo mal pagado, cuando ocurrió el asesinato. En el libro seguimos su investigación para descubrir al asesino. Que no diremos quién es pero daremos una pista: si aplicamos lo que yo llamo el “Principio Agatha Christie de Resolución de Enigmas Criminales” (“Todo personaje interesante y que parece particularmente inocente será el culpable al final”), no queda la menor duda de quién mató a Amy mucho antes de llegar a la primera mitad del libro.

Porque, realmente, como novela criminal, este no es uno de los mejores trabajos de Brown. Hay un par de sospechosos que evidentemente no lo son, un par de pistas falsas que se desinflan enseguida y un final que necesita de una casualidad portentosa para resolverse.

Pero aunque la trama no es nada del otro mundo (y hasta un poquito menos si se quiere), Brown compensa con su fabulosa descripción de la vida en un pequeño poblado, sus ritmos cansados y sus personajes típicos muy bien construídos. De hecho, la novela despide un tufillo autobiográfico, porque Brown fue durante mucho tiempo periodista de periódicos en pequeños poblados de esa zona. Incluso el prodigioso consumo de alcohol que Spitzer tiene en la novela es similar al del propio autor (que tuvo problemas con la bebida). Los pequeños detalles de la vida cotidiana en un pueblo chico de esa zona de Yanquilandia en esos años están asombrosamente realizados. Como novela costumbrista oculta, Un trago para el camino es una revelación. El autor capta con tanta fidelidad el ambiente local que uno se olvida de que hay un crimen que Solucionar. Y sumémosle algunos toques de sexo y violencia, con una escena memorable donde el protagonista fuma marihuana, y tenemos un libro que, sin ser rompedor, se hace de lectura entretenidísima, mucho mejor de lo que se puede creer en su descripción realista de un lugar en un momento determinado.

Este es un trabajo menor dentro de la obra de Fredric Brown. Pero incluso sus menores trabajos son (en mi opinión para nada imparcial ya que soy un confeso fan) mejores que muchas otras novelas policiales. Vale la pena siempre leerlo. Se los aseguro.

05/08/2014 17:18 roberto #. libros criminales Hay 5 comentarios.

The pin-up art of Bill Ward (2011)

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Autor: Bill Ward.

Editores: Alex Chun y Jacob Covey

Edita: Fantagraphics, Seattle, 2011

 

Bill Ward empezó dibujando historietas en la Golden Age de los comic books americana allá por la década de 1940 y 1950. Con la llegada del Comics Code Authority, Bill empezó a buscar nuevos aires para seguir viviendo de su arte. Y comenzó a publicar en las páginas de las revistas para adultos de la épcoa, haciendo chistes de doble sentido donde siempre hay señoritas sexy dibujadas con medias negras , cintura de avispa, poca ropa y un par de tetas que parecen dos misiles listos para dispararse, cual Afrodita A-1. Nada muy profundo en términos literarios y que se diferencian de centenares de otros artistas por la maestría con que Ward usaba el crayón Conté, que daba un efecto de carboncillo a sus dibujos muy difícil de realizar.

Este libro justamente recopila muchos de esos trabajos de Ward, exhibiendo sus fortalezas como dibujante y su manejo de la técnica. Al pasar las páginas , uno se da cuenta del gran trabajo que hacía Ward de manera regular, de su gran dominio de la caricatura y de la sutileza de su trazo. Eso sí, no esperen mas que lo que es: una recopilación de chistes de doble sentido que hoy no escandalizarían a nadie. Eso sí, dibujado con un trazo maravilloso.

Si les gusta la ilustración retro y las pin- ups, este libro es para ustedes. Si no, pueden evitarlo.

08/08/2014 19:36 roberto #. comics No hay comentarios. Comentar.


No estamos solos…

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En los casi diez años de este blog, esto ha sido un trabajo estrictamente personal. Fuera de algún que otro artículo específico por el que pedí permiso o ayuda a otra gente, casi todo lo escirto aquí es obra y gracia de vuestro humilde Blogmaster.

Y es no ha sido por una decisión personal. De hecho, me gustan los proyectos colaborativos. Pero reconozco que soy medio exquisito con el hecho que la gente entienda lo que quiero hacer aquí (básicamente, una cruza de trabajos de arqueología pop con una actitud desprejuiciada sobre lo que se lee, desoyendo a los que idolizan Vacas Sagradas Literarias, sean estas vacas sagradas Oficiales o Alternativas).

Pero hoy eso cambia. Este blog (y su humilde servidor primero que nadie) le da la bienvenida a Armando Boix, a quien conocí en el grupo de Facebook de la revista Barsoom (interesados en el pulp y aledaños, anótense ahí, que se los recomiendo plenamente… además de la revista otra delicia para los amantes de la literatura pulp clásica ). ¿Quién es Armando Boix? Dejémoslo que él mismo se presente.

“Dibujante, diseñador gráfico y escritor, he practicado estas disciplinas de forma paralela, con diferente intensidad, aunque el mundo del grafismo ha sido siempre mi principal actividad profesional.

Estudié pintura en la Escola Massana, de Barcelona, y finalizados mis estudios empecé a trabajar como dibujante técnico en una empresa de diseño textil. Antes, sin embargo, ya había realizado trabajos puntuales en publicidad, ilustración y cómic.

A lo largo de mi paso por diferentes empresas compaginé el dibujo con el diseño, asumiendo también, en 1998, la dirección y maquetación de la revista «Stalker», para Ediciones Gigamesh, especializada en cine fantástico.

Como escritor, empecé a publicar en la década de los 90 relatos y artículos en diferentes revistas y fanzines. Mi primera novela, El Jardín de los Autómatas, ganó en 1996 el premio Gran Angular, de Ediciones SM. A día de hoy he publicado cinco libros, además de participar en numerosas antologías y volúmenes colectivos, en España y Francia.”

Por cierto quien quiera saber más de él puede ir a su web personal, solo siguiendo este enlace.

Como ven un colaborador de lujo al que le estoy sumamente agradecido por los aportes que me ha enviado sin problemas. Espero que los suyos sean los primeros de muchos otros colaboradores mas.

Así que mañana esperen la primera reseña de Armando.

Ahí nos leemos.

Como dijo nuestro finado Mork: ¡Nenu nenu!

13/08/2014 18:38 roberto #. varios No hay comentarios. Comentar.

La lista de los 7 (The List of Seven; 1993)

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Autor: Mark Frost

Traducción: Alberto Coscarelli

Edita: Ediciones B. Barcelona, 1995.

 

RESEÑA DE ARMANDO BOIX

 

A poco que te interese la literatura popular, el nombre de Arthur Conan Doyle en una contraportada ha de despertar, cuando menos, tu curiosidad. Con tal baza juega Mark Frost, que en su primera novela se apoya en el involuntario mecenazgo que el escritor escocés le brinda con su propio personaje. Así los admiradores de Sherlock Holmes no sólo contarán con la presencia de su autor favorito, sino podrán disfrutar también de una especie de aventura espuria del detective, pues el agente de la reina Jack Sparks, uno de los protagonistas de La lista de los 7, es el aventurero, científico y genio de la deducción en cuya fuerte personalidad se inspirará Doyle -siempre según la ficción de Frost- para la creación de su más famoso héroe literario.

  La novela, de desarrollo lineal, escritura clásica y fácil lectura, recuerda en más de un momento a los folletines de aventuras de principios de siglo. Desorbitada, con terribles peligros, persecuciones constantes y archivillanos malos pero que muy malos, se enmarca en ese subgénero del relato fantástico en un ambiente de época que autores como Tim Powers y James P. Blaylock han cultivado con tanto éxito. Tal vez su mayor defecto resida en el apoyo excesivo en las casualidades y soluciones rocambolescas, que llegan a mermar su verosimilitud más de los deseable. Aunque la acción continua procure impedir al lector pararse a reflexionar, no resulta admisible que una poderosa sociedad secreta persiga al joven doctor Doyle por revelar accidentalmente sus secretos en una novela, cuando éste se ha limitado a tomar los detalles de su historia de los ensayos teosóficos de Madame Blavatsky, divulgados sin ninguna censura en la época; pero aún resulta más increíble verle escapar una y otra vez con sus escasos recursos de atacantes tan feroces como zombis, momias, gárgolas animadas y sanguijuelas gigantes.

  Con todo no es una lectura a despreciar, y Frost, amén de realizar una aceptable creación de ambientes y manejar con especial habilidad los diálogos, consigue llevar a buen puerto -dentro de una lógica más cercana a la narrativa pulp que a la novela actual- su conjunción de una trama folletinesca con elementos de horror sobrenatural. Merece la pena llamar la atención sobre ella, y más cuando su publicación se ha producido fuera de las colecciones habituales del género, por lo que probablemente pasará desapercibida entre muchos de sus potenciales consumidores.

14/08/2014 19:36 roberto #. Héroes de papel No hay comentarios. Comentar.

Porque la sangre es vida (Wandering Ghosts; 1911)

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Autor: Francis Marion Crawford

Traducción: M. Giménez Saurina

Colección: Serie Terror

Edita: Abraxas, Barcelona, 2001.

POR ARMANDO BOIX

Aun habiendo nacido en Estados Unidos, Francis Marion Crawford (1854-1909) vivió buena parte de su existencia en Italia y sus cuentos fantásticos se inscriben dentro de la corriente europea —y más concretamente inglesa— del ghost story victoriano. En una época racionalista y prosaica se redescubrió el inefable placer del escalofrío como motivo artístico, eso sí, enfrentándose a él con una frialdad intelectual muy alejada del apasionamiento, en ocasiones histriónico, de la novela gótica.

Sin tener sus relatos el acabado perfecto de los cuentos del maestro M. R. James, verdaderos mecanismos de precisión, en cambio son superiores a los de otros coetáneos en originalidad de las tramas y capacidad de sugerencia. Intentó incluso la difícil pirueta de componer cuentos espectrales con final feliz —es el caso de En las aguas del Paraíso y El fantasma de la muñeca—; aunque, por más que éstos son impecables en su forma, horror y optimismo no acaban por establecer perfectas relaciones. Crawford consigue sus mayores éxitos cuando adopta una vena más genuinamente macabra, construyendo piezas que se han ganado un puesto en las antologías más exigentes, como ocurre en su obra maestra El chillido de la calavera, el vampiresco Porque la sangre es vida o La litera superior, cuento sobre el que Lovecraft escribió que es «uno de los relatos más tremendos de toda la literatura». Menos conocida, y una agradable sorpresa para mí, es ¡Hombre al agua!, historia marinera meticulosa en su ambientación, donde se conjugan el tema del doble, el amor, los celos y la venganza desde el más allá.

Autor de una obra extensa y muy leída en su tiempo, sólo en contadas ocasiones Crawford se paseó por los páramos del relato fantástico y su producción en este género se reduce a los siete textos que forman el presente volumen. Por esas paradojas de la vida, la mayor parte de sus novelas yacen en el olvido, mientras estas pocas historias sobrenaturales le han proporcionado un rincón en la inmortalidad literaria.

16/08/2014 14:19 roberto #. Libros de C-f & Fantasía No hay comentarios. Comentar.

Piratas en los pastos

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Autor: “Peter Debry” (seudónimo de Pedro Victor Debrigode)

Colección: Bisonte Extra n° 147

Edita: Bruguera, Buenos Aires, 1958

 

Jim Holigan sabe que está en un problema. Ha sido encargado por lor rancheros de la zona para detener el paso de Spencer Krauss y su gigantesco rebaño de ovejas, que pretende pasar por la comarca arrasando con todos los pastos sin pagar un centavo, trayendo la ruina a los rancheros dueños de las vacas. Y cuenta con el apoyo de los pastores ovejeros locales. Si Jim no logra detener los planes del maquiavélico e inescrupuloso Krauss, una guerra entre vaqueros y pastores puede desencadenarse en la zona. Una guerra que solo parece beneficiar la propio Krauss. Y si a eso le sumamos una familia de honrados pastores mexicanos que desconfían de los vaqueros y especialmente de su hermosa hermana, tenemos la receta para una historia compleja y fascinante.

Ya habíamos visto en este blog a Debrigode como autor de novelas de aventuras en series como El Pirata negro o El Halcón. Su paso del formato de la novela seriada por entregas a los bolsilibros unitarios diría que – si está novela es un ejemplo de su producción posterior – demuestra un crecimiento en sus habilidades como narrador. La trama de esta historia es concisa, plausible y lo suficientemente compleja para un libro de este formato. Y los personajes tienen una personalidad que se aleja – en lo posible – de lo esquemático. Particularmente la habilidad del plan del villano de la pieza es de un maquiavelismo tan brillante como inesperado. Realmente para vencerlo, el muchacho debe recurrir a un duelo de astucia no menor, donde el uso de las armas y los puños son casi un resultado secundario.

Así como no he podido explicarme el éxito de Marcial Lafuente Estefanía, puedo explicarme leyendo esta novela los elogiosos comentarios de los aficionados a la novela popular españoles sobre el trabajo de Debrigode. Con novelas como esta, es evidente por qué su buena fama.

19/08/2014 21:03 roberto #. Libros westerns No hay comentarios. Comentar.

SUYO AFECTÍSIMO: ROBERT BLOCH

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POR ARMANDO MOIX

 

Una mujer desnuda bajo la ducha. Una sombra tras las cortinas. Un cuchillo. El grito. El cuchillo baja una y otra vez... La sangre se escurre lentamente por el desagüe.

Nadie olvida la célebre secuencia de Psicosis, en la que la aparente protagonista es asesinada a los pocos minutos por un travestido Norman Bates. La perdurabilidad de la película de Hitchcock ha llegado a convertirse en una losa sobre el autor de la novela original, Robert Bloch, creador de una obra mucho más amplia y que, desde su estreno, ha visto impuesta en sus portadas la cansina coletilla de «por el autor de “Psicosis”», aunque no fuera esta historia de ningún modo el inicio de su carrera como escritor, ni siquiera la primera vez en que se ocupaba de la figura del asesino enfermo —algunos malintencionados cuestionarán la celebridad de Bloch recordando el conocido principio cinematográfico según el cual raramente una gran novela consigue una traducción afortunada a la pantalla, mientras son multitud las buenas películas basadas en novelas vulgares—.

Robert Bloch, nacido en Chicago el 5 de abril de 1917, publicó su primer relato, Lilies, en 1934 en la revista amateur «Marvel Tales», y su primera venta profesional fue ese mismo año para «Weird Tales», con The Secret in the Tomb, aunque aparecería impresa en primer lugar una historia posterior, The Feast in the Abbey. El joven Bloch era un entusiasta atraído por los temas fantásticos desde que, a la edad de nueve años, contemplara a Lon Chaney interpretar la versión muda de Phantom of the Opera. Este feliz descubrimiento se vería reforzado pronto con la lectura de Edgar Allan Poe y la revista «Weird Tales», en especial de las poderosas fantasías de H. P. Lovecraft, con el que empezó a cartearse siendo todavía un adolescente.

Era inevitable que el novel escritor resultara deslumbrado por el maestro y muy pronto fue absorbido en el llamado «Círculo de Lovecraft». A la manera de August Derleth, Clark Ashton Smith y Frank Belknap Long, contribuyó a los Mitos de Cthulhu con un nuevo libro maldito, De Vermis Mysteriis, de Ludvig Prinn, y narraciones como The Faceless God (1936), The Dark Demon (1936) o la tardía e interesante —por su redacción como diario infantil— Notebook Found in a Desert House (1951). De cualquier forma, sus relatos más recordados del ciclo son, hoy en día, los que protagonizaron un curioso juego literario con el mismo Lovecraft.

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En 1935 Robert Bloch publicó en «Weird Tales» The Shambler from the Stars, donde un místico de Providence, fácilmente identificable como Lovecraft, tiene un horrible final tras recitar imprudentemente un pasaje de De Vermis Mysteriis. Antes de ofrecer el relato a la revista, Bloch había tomado la precaución de solicitar el permiso de Lovecraft para «matarle», a lo que éste accedió con muy pocos reparos, incluso por escrito:

«A quien corresponda:

»Certifico que Robert Bloch (...) queda plenamente autorizado para retratar, matar, aniquilar, desintegrar, transfigurar, metamorfosear o bien maltratar al abajo firmante en el cuento titulado The Shambler from the Stars».

Pese a esta autorización, Lovecraft no dudó en replicar a Bloch haciéndole, a su vez, víctima de otra criatura sobrenatural, bajo la trasparente identidad del escritor de relatos de terror Robert Blake. Eso sucedía en The Haunter of the Dark, publicado por «Weird Tales» en diciembre de 1936. Ya muerto el maestro, y como homenaje, Robert Bloch cerró este intercambio de truculentas imaginaciones con el relato The Shadow from the Steeple (1950). En esta ocasión Lovecraft ya aparece como tal, imbricado en la narración como amigo del fallecido Robert Blake y cronista de su muerte.

Tras la desaparición o abandono de sus autores más carismáticos —H.P. Lovecraft, Robert E. Howard y Clark Ashton Smith—, «Weird Tales» entró en una lenta pero imparable decadencia y Bloch empezó a explorar otros géneros y mercados. Ya en 1936 había escrito sus primeros guiones radiofónicos para los cómicos Roy Atwel y la pareja Stoopnagle y Budd. Más tarde, en 1944, adaptó treinta y nueve de sus historias para el programa Stay Tuned for Terror. También, como Kuttner, Long o Bradbury, que empezaron a escribir profesionalmente con relatos macabros para «Weird Tales», se sintió tentado de probar el joven y vital género de la ciencia ficción; pero, al contrario que alguno de los citados, no le llevaría a abandonar su primer amor, la literatura de terror, que siempre mantendría el protagonismo dentro de su producción.

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Su primer relato de ciencia ficción fue Secret of the Observatory, aparecido en «Amazing Stories» en el número de agosto de 1938. A éste le seguirían muchos otros, notables en ocasiones, como son It Happened Tomorrow (1943), Almost Human (1943), The Past Master (1955) o The Learning Maze (1974). La ciencia ficción de Robert Bloch pertenecería a la vertiente más soft del género, en parte debido a la escasa formación científica de Bloch, pero también por ser mayor su interés por la exploración psicológica de los personajes que por la especulación futurista. Curiosamente, pese a ser un escritor relacionado muy tangencialmente con la ciencia ficción, Robert Bloch recibiría uno de los primeros premios Hugo, el correspondiente a relato en 1959, por That Hell-Bound Train, eso sí, por una fantasía.

El salto de las páginas de las revistas «pulp» a los libros se produjo en 1945, con The Opener of the Way, una antología de relatos de Arkham House, la editorial que August Derleth y Donald Wandrei crearon inicialmente para publicar la obra de Lovecraft. Su primera novela llegaría dos años más tarde, aunque su argumento andaría lejos de las fantasías sobrenaturales de su época en «Weird Tales», y no sólo en su tema, sino también en su estilo, lacónico y moderno frente al anterior amaneramiento lovecraftiano. The Scarf (1947) trata sobre las andanzas de un estrangulador psicópata, narradas —insólitamente— en primera persona, con un asesino atormentado al que no le faltan paralelismos con el futuro Norman Bates.

Tardaría años en volver a publicar una novela, pero cuando lo hizo en 1954 no ofrecería una sólo, sino tres. La primera, Spiderweb, es una historia de misterio no muy afortunada, en la que se nos narra cómo un actor se convierte en títere de un inteligente y maquiavélico villano, el profesor Hermann; las otras dos, Kiddnaper y The Will to Kill, recobran al asesino psicópata como personaje central, prólogos a lo que sería la posterior y más conocida Psycho (1959).

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No es necesario mencionar el argumento de Psycho (incorrectamente traducida como Psicosis en España) , que todo el mundo recuerda. Para él, Robert Bloch se inspiró muy libremente en la historia real de uno de los más terribles asesinos en serie de este siglo, Ed Gein, el caníbal de Wisconsin, que también serviría de base para la truculenta película La matanza de Texas. Hitchcock, que llevó la obra a la pantalla en 1960, jamás dedicó a la novela original comentarios demasiado favorables,  asegurando que lo único que le había atraído de ella era la escena del asesinato en la ducha  y tachándola de «vergonzosamente trucada». Lo cierto es que Bloch no es muy honrado con el lector y no escribe con la necesaria ambigüedad para resultar verosímil que Norman y su madre sean una sola persona; aunque argumentalmente la película sigue con bastante fidelidad la historia, tal y como fue imaginada por su autor, y muchos de sus méritos hay que atribuirlos por igual a la soberbia imaginación visual de Hitchcock y a la inventiva de Robert Bloch, a pesar de que el primero intentara acaparar toda la gloria, tal y como manifestó en su entrevista a Truffaut: «En Psicosis el argumento me importa poco, los personajes, lo mismo; lo que importa es la fusión de las secuencias, la fotografía, la banda sonora y todo lo que, siendo puramente técnico, puede hacer gritar al público. Al público no le intriga el mensaje, ni le conmueve una gran interpretación. Lo que le emociona es el cine puro».

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Sea como fuere, a raíz del tremendo éxito comercial de la película los productores se sintieron atraídos por el trabajo de Bloch, hasta ese momento un simple autor de novelas de misterio como otros cientos, y que sólo recientemente se había trasladado a Hollywood para trabajar como guionista de televisión. La década de los 60 la dedicará, por tanto, a escribir casi en exclusiva para la pantalla, empezando por un remake de El gabinete del doctor Caligari, para la 20th Century Fox, y llegando, incluso, a la hoy serie de culto Star Trek —para la curiosidad de los trekkies, Robert Bloch es el autor de los episodios What Are Little Girls Made Of? (1966), Catspaw (1967), Wolf in the Fold (1967)—, además de un buen número de películas producidas por Amicus —la rival británica de la Hammer— en las que se adaptaron algunos de sus relatos, como son The Deadly Bees (1966), Torture Garden (1967), The House That Dripped Blood (1970) o Asylum (1972).

Los cuentos de Bloch, breves y con final sorpresa, resultaban ideales para las películas de episodios típicas de Amicus y algunas excelentes series de televisión con las que colaboró en esos años, como Night Gallery o Alfred Hitchcock Present. Sin embargo, ese estilo de terror pasó de moda en los setenta, cuando películas como The Exorcist (1973) o The Omen (1976) y las novelas de Stephen King revitalizaron un género aletargado durante mucho tiempo, modernizándolo. Robert Bloch vio como su, hasta entonces, apretada agenda se aligeraba y casi no se le encargaban guiones, salvo para unos pocos telefilmes. Volvió a la literatura impresa, a la que se había dedicado muy esporádicamente en los años anteriores y sólo con historias breves para revistas, aunque nunca dejaron de publicarse sus libros, generalmente antologías con material antiguo. Sin abandonar su marca de fábrica, el psicópata, intentó aportar algo nuevo en su producción escribiendo en 1974 American Gothic.  Contra lo usual en él, acostumbrado a situar sus historias en ambientes contemporáneos, en esta obra la acción transcurre en 1893 y su argumento se acerca más a las historias de suspense gótico estilo Victoria Holt, con damas en apuros y mansiones lóbregas, que a la novela de terror de moda en esos momentos —Carrie, de Stephen King, se publicaría ese mismo año—.

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Pese a su empeño en continuar escribiendo, el tiempo de Robert Bloch había pasado. En los años 80 se hace patente la decadencia de su narrativa, que pierde frescura en la búsqueda de un éxito comercial que no llega. Ejemplos serían su patética novelización de la película The Twilight Zone (1982); Psicosis II, con la que Bloch pretendía adelantarse al proyecto hollywoodiense de filmar una secuela de la película, aunque al final los productores la realizaron sin tomar en consideración esta novela a la hora de escribir el guión; The Night of the Ripper (1984), nueva incursión en el personaje de Jack el Destripador, desafortunada por su forzada e inverosímil conclusión, y más comparando con los buenos resultados que el famoso asesino le había reportado en relatos como Your’s Truly, Jack the Ripper o A Toy for Juliette —incluida en las Dangerous Visions (1967), de Harlan Ellison, lo cual no deja de resultar curioso tratándose de una antología pretendidamente joven y revolucionaria, y siendo Robert Bloch una escritor de la vieja guardia—; o The Jekyll Legacy (1990), la pretenciosa intención de continuar una novela redonda e intachable como The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde (1886), de Robert Louis Stevenson, en la colaboración con  Andre Norton.

De todos los pastiches escritos en el último tramo de su carrera, el que a mí, por mis gustos personales, me resulta más simpático es Strange Eons (1978), un retorno al universo de Lovecraft lleno de guiños para el conocedor de su obra, y en cuyo último capítulo se nos muestra el tan postergado retorno de un Cthulhu triunfante a la Tierra. No es, sin embargo, el último libro lovecraftiano de Robert Bloch. En 1981 Zebra publica Mysteries of the Worm, colección completa de los relatos de los Mitos de Cthulhu escritos por Robert Bloch durante toda su carrera, bastante más recomendables que los de otros epígonos, como August Derleth.

Robert Bloch murió de cáncer en 1994, tras permitirse un último rasgo de humor, él que siempre lo tuvo tan negro: escribir un artículo para la revista «Omni» donde, como quien avisa a los amigos de su boda, anunciaba con absoluta naturalidad el paso que la naturaleza iba a obligarle a dar en breve.

Injustamente, creo, su fallecimiento apenas suscitó comentarios entre los aficionados a la literatura fantástica —al menos en España— y hoy es un autor con muy pocos lectores. Para justificarlo debemos reconocer que la obra de Robert Bloch tiene sus debilidades, por lo que no se le valora todo lo que su larga carrera merecería. Por un lado sus relatos cortos recurren con demasiada insistencia al truco del «impacto» final, pareciendo chistes alargados, mientras que sus novelas se han decantado más hacia el «thriller» policiaco. También ha influido que se concentrara durante muchos años en el mundo del guión radiofónico, televisivo y cinematográfico, siendo su producción impresa bastante irregular, mezclándose lo excelente con la más soberana tontería. Pero Bloch es historia y merece que le reservemos un rincón en nuestra memoria, aunque sea sólo por ese magnífico regalo para nuestra pesadillas que es el atormentado Norman Bates y ese escalofrío que todos hemos sentido alguna vez cuando, mientras nos duchamos, imaginamos ver una sombra tras las cortinas.

Bibliografía original

-The Opener of the Way. Relatos. 1945.

-The Scarf. Novela. 1947.

-The Kidnaper. Novela. 1954.

-Spiderweb. Novela. 1954.

-The Will to Kill. Novela. 1954.

-Shooting Star / Terror in the Night.  1 novela y 1 colección de relatos. 1958.

-Terror in the Night. Relatos. 1958. 

-Psycho. Novela. 1959.

-Pleasant Dreams. Relatos. 1960.

-The Dead Beat. Novela. 1961.

-Firebug. Novela. 1961.

-Blood Runs. Relatos. 1961.

-Nightmares. Relatos. 1961.

-More Nightmares. Relatos. 1961.

-Terror. Novela. 1962.

-Atoms and Evil. Relatos. 1962.

-The Couch. Novelización. 1962.

-Your’s Truly, Jack the Ripper. Relatos. 1962.

-Bogey Men. Relatos. 1963.

-Horror 7. Relatos. 1963.

-The Skull of the Marquis de Sade. Relatos. 1965.

-Tales in a Jugular Vein. Relatos. 1965.

-Chamber of Horrors. Relatos. 1966.

-The Living Demons. Relatos. 1967.

-Ladies’ Day / This Crowded Earth. 2 novelas. 1968.

-The Star Stalker. Novela. 1968.

-Dragons and Nightmares. Relatos. 1968.

-The Todd Dossier. Novela. 1969.

-Bloch and Bradbury. Relatos. 1969.

-It’s All in Your Mind. Novela. 1971.

-Sneak Preview. Novela. 1971.

-Fear Today, Gone Tomorrow. Relatos. 1971.

-Night-World. Novela. 1973.

-American Gothic. Novela. 1975.

-The Best of Robert Bloch. Relatos. 1977.

-Cold Chills. Relatos. 1977.

-The King of Terrors. Relatos. 1977.

-Out of the Mouths of Graves. Relatos. 1978.

-Such Stuff as Screams Are Made Of. Relatos. 1979.

-Strange Eons. Novela. 1979.

-There Is a Serpent in Eden. Novela. 1979.

-Mysteries of the Worm: All the Cthulhu Mythos Stories of Robert Bloch. Relatos. 1981.

-Psycho II. Novela. 1982.

-Twilight Zone: The Movie. Novelización. 1983.

-The Night of the Ripper. Novela. 1984.

-Out of my Head. Relatos. 1986.

-Midnight Pleasures. Relatos. 1987.

-Fear and Trembling. Relatos. 1989.

-Lori. Novela. 1989.

-The Jekyll Legacy. Novela. 1990. Con Andre Norton.

-Psycho-Paths. Relatos. 1991. Como antologista.

 

Ediciones en español

-La calavera del Marqués de Sade (The Skull of the Marquis de Sade; 1965). Relatos. Tr: R. Cárdenas. 158 págs. Ed. Diana, col. Halcón. México, 1968.

-Cría cuervos (The Dead Beat; 1961). Novela. Tr: A. Rivero. 160 págs. Ediciones G.P., col. Policiaca. Barcelona, 1962.

-Cuentos de humor negro (Tales in a Jugular Vein; 1965). 10 relatos. 160 págs. Tr: E. Rimbau. 160 págs. Ed. Molino, col. Biblioteca Oro Terror. Barcelona, 1968.

-En los límites de la realidad (The Twilight Zone; 1983). Novelización. Tr: Edith Zilli. 232 págs. Ed. Bruguera, col. Cinco estrellas. Barcelona, 1983.

-Escalofrrríos (Cold Chills; 1977). Tr: Domingo Santos. 270 págs. Ediciones Acervo, col. Acervo Ciencia/Ficción. Barcelona, 1981.

-Háblame de horror (Parlez-moi d’horreur; 1970). 12 relatos. Tr: Baldomero Porta. 256 págs. Ed. Bruguera, col. Libro Amigo. Barcelona, 1975.

-Hiélase la sangre (Blood Runs Cold; 1961). 17 relatos. Tr: Ana Mª de la Fuente. 224 págs. Plaza & Janés Editores, col. Pan. Barcelona, 1963.

-El horror que nos acecha (Strange Eons; 1979). Novela. Tr: Pilar Alba. 250 págs. Ediciones Acervo, col. Acervo Terror. Barcelona, 1983.

-Lori (Lori; 1989). Novela. Tr: Jesús de la Torre. 276 págs. Ed. Plaza & Janés, col. Éxitos. Barcelona, ¿1991?.

-Mundo-oscuro (Night-World; 1973). Novela.

-La noche del destripador (The Night of the Ripper; 1984). Novela. Tr: Montserrat Solanas Marta. 254 págs. Plaza & Janés Editores, col. Éxitos. Barcelona, 1987.

-Psicosis (Psycho; 1959). Novela. Tr: Carlos Paytuvi. Ed. Plaza y Janés. Barcelona. ¿Año ?

-Psicosis (Psycho; 1959). Novela. Tr: Carlos Paytuvi. 70 págs. Ediciones Forum, col. Biblioteca del Terror. Barcelona, 1983.

-Suyo afectísimo, Jack el destripador (Yours Truly, Jack the Ripper; 1962). 10 relatos. Tr: Juan J. García Guerrero. 156 págs. Editorial Molino, col. Biblioteca Oro Terror. Barcelona, 1964.

El color de la magia (The Colour of Magic, 1983)

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Autor. Terry Pratchett

Serie: Mundodisco n°1

Colección: Best Seller, 342/1

Edita: Debolsillo, 2004

 

Que la fantasía heroica tiene clisés agobiantes listos para parodiar no es una novedad. Justamente por eso, es terreno fértil para tipos que hacen parodias obvias, esas que terminan aburriendo, con poca profundidad. Pocos autores logran avanzar a convertir la parodia en reflexiones filosas que superan el chiste fácil. De hecho, solo se me ocurren dos. Por un lado tenemos al Cerebus de Dave Sim, que en sus 300 números pasa de la parodia obvia a la sátira social, política y religiosa, para finalizar convirtiéndose en un manifiesto filosófico personal camuflado de obra de ficción. Por el otro tenemos a Terry Pratchett y su Mundodisco, del cual es esta la primer historia.

O historias, porque este libro se compone de cuatro historias interconectadas por sus dos protagonistas. Por un lado tenemos el mago Rincewind, que tiene en su cabeza uno de los Hechizos Primordiales grabado a fuego... con lo que toda su capacidad mágica queda tapada por éste, debiendo sobrevivir gracias a su habilidad con los idiomas. Y por otro tenemos a Dosflores, turista de otro lado del mundo que viene a conocer ese emocionante lugar lleno de bárbaros, un tipo inocente, rico y que no termina degollado y desvalijado porque tiene una suerte tremenda y una maleta mágica que funciona como perro guardián. Es justamente este personaje tan absurdo (el subtítulo de la novela debería ser “Un turista japonés en Hiboria”) el que hace que la novela funciona. Eso y las maravillosas observaciones satíricas que pueblan sus páginas. Hay momentos en que me reía a carcajadas con las observaciones que deja al pasar Pratchett.

Y básicamente las historias son recorridos por los lugares mas tópicos del subgénero que son diseccionados cruelmente por Pratchett. Rincewind y Dosflores son la pareja dispareja que enfrenta esas vicisitudes entre la asombrada alegría (en el caso de Dosflores) y la patética resignación (como le pasa a Rincewind).

En su momento este libro fue un éxito que dio pie a que Pratchett se dedicara a expandir a niveles insospechados al propio universo de Mundodisco, saliendo de la pura parodia para avanzar a desarrollos más de crítica social y política y a elaborar su propia visión de ese mundo. Pero este libro , el que empezó todo, todavía hoy sigue sosteniéndose muy bien en su trabajo paródico. Algo que muchos otros libros similares no pueden decir.

26/08/2014 17:17 roberto #. Libros de C-f & Fantasía No hay comentarios. Comentar.




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